ENTRE TÚ Y YO

Entre tú y yo

Hay palabras que nunca decimos.
Sentimientos que guardamos, gestos que posponemos y momentos que dejamos pasar sin darnos cuenta. Nos acostumbramos a tener a las personas cerca, a suponer que saben lo que sentimos por ellas, que recuerdan lo importantes que son para nosotros. Y sin embargo, a veces, nos hace falta detenernos y recordarlo. Decirlo. Mirarlo de frente.

Entre tú y yo nació de un momento muy concreto, de esos que llegan sin avisar y te remueven. Un día, sin motivo aparente, me vi buscando vídeos de mi abuelo. Solo quería volver a escuchar su voz, ver su sonrisa, recordar cómo se le iluminaba la cara cuando contaba una historia o cuando se reía de sus propios chistes malos.
No buscaba nada especial… solo a él.

Y fue entonces cuando me di cuenta de cuántas cosas se quedan sin decir, cuántas veces damos por hecho que ya habrá tiempo. Me dolió no tener más de esos momentos grabados, no porque quisiera compartirlos, sino porque quería volver a sentirlos, aunque fuera desde una pantalla.

De esa búsqueda, de esa nostalgia y de esas ganas de conservar lo que importa de verdad, nació la idea de crear un espacio donde las personas pudieran mirarse, escucharse y hablarse sin prisas, sin filtros, sin distracciones.

Entre tú y yo es eso.
No se trata de una sesión de fotos tradicional.
No hay poses, ni guiones, ni frases ensayadas.
Solo hay dos personas que se sientan frente a frente, se miran, se hacen preguntas, se cuentan cosas, recuerdan momentos o se dicen lo que, por algún motivo, no habían dicho hasta ahora.

Algunas preguntas nacen de ellos mismos, de lo que llevan dentro. Otras las sugiero yo, suaves, sencillas, pensadas para que sirvan de puente, para romper ese primer silencio que a veces da pudor y que, cuando se atraviesa, termina dando paso a risas, lágrimas o confesiones bonitas.

Mientras tanto, yo permanezco fuera.
Observo desde una distancia respetuosa, sin interrumpir, sin forzar nada. Grabo la conversación, recojo las miradas, los silencios que hablan más que mil palabras, los gestos espontáneos, las manos que se buscan, las sonrisas que aparecen sin avisar.

Y de ahí nace un recuerdo.
Uno que no solo se guarda en la memoria, sino que se convierte en algo tangible: un vídeo, unas fotografías y, sobre todo, una experiencia que queda para siempre en quienes la viven.

Lo bonito de Entre tú y yo es que no importa quiénes sean los protagonistas. Puede ser una madre y una hija, dos hermanos, una pareja, unos abuelos y su nieto, dos amigas de toda la vida. Lo verdaderamente importante es lo que hay entre ellos. Ese vínculo que a veces se da por hecho, pero que merece ser mirado, dicho y sentido.

Cada experiencia es única, porque depende de ellos, de su historia, de su forma de quererse. Hay personas que ríen desde el primer minuto, otras que se emocionan al recordar, otras que descubren cosas que no sabían del otro. Y todas, sin excepción, se marchan con algo nuevo que guardar.

Para mí, como fotógrafo y como persona, es un privilegio poder ser testigo de eso. De la vida real, de las emociones sinceras, de las cosas que de verdad importan y que, a veces, dejamos para más adelante.

Así que si has llegado hasta aquí leyendo, te invito a que lo pienses. A que, entre tú y yo, reconozcamos que nos hace falta parar un poco y mirar a quienes queremos. Que no todo se dice en cumpleaños, ni en mensajes rápidos de WhatsApp. Que hay cosas que solo se entienden cuando uno se sienta frente a otro, se toma su tiempo y se permite sentir.

Porque algún día, cuando también tú busques un vídeo, una sonrisa o una mirada de alguien que te importa, querrás que ese instante exista.

Y si algún día quieres vivirlo, aquí estaré.
A un café de distancia.
A una charla pendiente.
A una excusa bonita para decir lo que, por alguna razón, aún no se ha dicho.

Entre tú y yo.

Scroll al inicio